Relato finalista del desafío literario13 de Maria Martín Recio

La sombra

Aunque mi habitación estaba oscura era capaz, desde la puerta, de verme estirado en la cama dormido plácido y a la izquierda de mi cuerpo, de pie, una muchacha pálida ataviada en blanco, camisón fino de verano, me observaba. Desperté exaltado incorporándome rápido dispuesto a gritar, pero no me salían los sonidos de la boca y esa sensación me ahogaba, me sumía en un pozo de angustia líquida, como los regueros de sudor, que inundaba mis pulmones y empapaba mi piel. Una voz, a mi izquierda, suave, me susurró:

-Duerme.

A la mañana siguiente, recién levantado me dirigí hacia el baño como prioridad absoluta. Las pesadillas de la noche necesitaban de un lavado de cara que me despejara la taquicardia. Frente al espejo advertí un moratón en el brazo y un arañazo en el cuello. Bajé la cabeza para salpicarla de agua y no quise mirar de nuevo al espejo, pues sentía su presencia y mi corazón sabía que detrás, a pocos centímetros de distancia me clavaba la mirada de la niña de ayer.